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09 Octubre 2011
El Nobel de la Paz 2011 fue otorgado conjuntamente a Ellen Johnson Sirleaf, Gbowee Leymah y Karman tawakkul. Por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y de los derechos de las mujeres a la plena participación en la obra de construcción de la paz.
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Ellen Johnson Sirleaf |
Leymah Gbowee |
Tawakkul Karman |
Ellen Johnson Sirleaf
Nacida el 29 Octubre 193
Residencia: Liberia
Es la presidenta 24 de Liberia y la primera mujer elegida jefe de Estado en África. A lo largo de su carrera ha demostrado un compromiso apasionado con el trabajo duro, la integridad y el buen gobierno, la defensa de los derechos de las mujeres y la importancia de la educación para ofrecer un mejor futuro para su país y su gente.
Es la nieta de un jefe tradicional de renombre en el oeste de Liberia y una mujer del mercado del sureste. Ella creció en Liberia y asistió a la escuela secundaria en el Colegio de África Occidental en Monrovia, después de estudiar en Madison Business College, la Universidad de Colorado y la Universidad de Harvard Kennedy School of Government, donde obtuvo una Maestría en Administración Pública en 1971.
Su entrada en la política llegó en 1972 cuando dio su discurso de hoy famosa a su antigua escuela secundaria alma en la que criticó duramente al gobierno, mostrando su determinación de decir la verdad al poder. Este fue el comienzo de una brillante carrera profesional y política, que abarca casi cuatro décadas.
En 1965 se incorporó al entonces Departamento del Tesoro en Liberia y fue nombrada Ministroa de Hacienda en 1979, donde se introdujeron medidas para frenar la mala gestión de las finanzas públicas. Después del golpe de Estado militar de 1980, Johnson-Sirleaf se desempeñó como Presidenta del Banco de Liberia para el Desarrollo y la Inversión (LBDI), pero huyó de Liberia y el gobierno militar cada vez más represivas ese mismo año. Viajó a Kenia y se desempeñó como Vicepresidenta de África CITICORP la Oficina Regional en Nairobi, y más tarde se trasladó a Washington, DC para asumir el cargo de Oficial de Crédito Senior del Banco Mundial, y vicepresidenta del Banco del Ecuador. En 1992 se incorporó a las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Administradora Auxiliar y Directora de la Dirección Regional de África con el rango de Subsecretaria General de las Naciones Unidas.
Sin embargo, con su país todavía en el corazón, Johnson Sirleaf renunció en 1997 para volver a casa y participar en las elecciones presidenciales donde ocupó el segundo lugar en votos a favor, ante Charles Taylor. Fue exiliada nuevamente, esta vez a Costa de Marfil, donde mantuvo una estrecha vigilancia sobre la política de Liberia. Durante ese tiempo se establecio en Abidjan, Desarrollo y Kormah Investment Corporation, un vehículo de capital de riesgo para los empresarios africanos y Measuagoon, un liberiano de desarrollo comunitario de las ONG.
En 2003, cuando Charles Taylor se exilió en Nigeria y el Gobierno Nacional de Transición de Liberia fue elegida para servir como Presidenta de la Comisión de Reforma del Gobierno, donde dirigió el país contra la corrupción de la reforma, cambiando el mecanismo de información de la Comisión de Auditoría General del Poder Ejecutivo al Poder Legislativo, fortaleciendo y reforzando su independencia. Ella renunció a este puesto para disputar con éxito las elecciones presidenciales de 2005, resultando en su histórica toma de posesión, el 16 de enero de 2006, como presidenta de Liberia.
Después de décadas de lucha por la libertad, la justicia y la igualdad de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf ha pasado más de cuatro años de reconstrucción post-conflicto de Liberia. Ella ha revivido la esperanza nacional mediante el fortalecimiento de las instituciones de la seguridad nacional y el buen gobierno, lo que lleva a la revitalización de la economía nacional y la infraestructura, incluyendo la construcción de más de 800 kilómetros de caminos, y restablecer la reputación internacional de Liberia y la credibilidad.
Como presidenta ha construido relaciones sólidas con los socios regionales y la comunidad internacional, atraer la inversión de más de $16 mil millones en los sectores de Liberia, la minería, la agricultura y la silvicultura, y de exploración petrolera para proporcionar puestos de trabajo para su gente. Su liderazgo ha llevado a más de $4 mil millones en alivio de la deuda en junio de 2010 y el levantamiento de las sanciones comerciales de la ONU para permitir el acceso a Liberia en el mercado internacional. Se ha aumentado el presupuesto nacional de $80 millones en 2006 a más de $350 millones en 2010 y ha impulsado el crecimiento anual del PIB entre el 5 y el 9,5 por ciento durante este período.
La líder liberiana ha atraído más de $5 millones de recursos privados a partir de las contribuciones internacionales, que ha utilizado para mejorar la capacidad del Gobierno para reconstruir la infraestructura vital - para construir escuelas y clínicas, y los mercados, y fomentar las becas, para seguir reforzando las habilidades y capacidades de la Liberia personas.
Actualmente se desempeña como Presidenta de la Unión del Río Mano, donde lidera el esfuerzo para la estabilidad política y la cooperación económica entre Sierra Leona, Guinea, Liberia y Côte d'Ivoire. Fue miembro fundadora del Instituto Internacional de la Mujer en el liderazgo político, fue designada en 1999 por la OUA para servir en el comité para investigar el genocidio de Ruanda, fue un presidenta de la Comisión para el Diálogo Inter-congolés, y fue seleccionada por UNIFEM una de las dos personas para investigar e informar sobre los efectos del conflicto sobre las mujeres y los roles de las mujeres en la construcción de la paz.
Antes de su ascenso a la Presidenciase presento en muchos consejos asesores, incluyendo el International Crisis Group (EE.UU.) y Women Waging Peace (EE.UU.), y que es el receptor de numerosos premios, entre ellos: la Medalla de la FAO CERES ( 2008), el Crisis Group Fred Cuny Premio para la Prevención de Crisis mortal (2008) para un liderazgo sobresaliente en la democracia, el desarrollo y construcción de la paz en África, y la Medalla Presidencial de la Libertad (2007), el honor civil más alto concedido por un presidente de Estados Unidos . Recibió honores especiales que incluyen: Comandante de l'Ordre du Mono (1996), el más alto honor nacional de Togo, el Franklin D. Roosevelt de la libertad Premio del habla (1988), y el Amigo 2010 del Premio de Medios de Comunicación de la Unión de Editores de África, en reconocimiento de su contribución a un entorno de medios de comunicación de usar en Liberia durante su mandato como Presidenta. También ha recibido doctorados honorarios de catorce universidades de los Estados Unidos y África.
En 2010, la revista Newsweek la incluyó como una de los diez mejores líderes en el mundo, Time la sitúa entre las diez primeras mujeres líderes, y la revista The Economist llamó "La mejor presidenta que el país ha tenido".
Ha escrito ampliamente sobre el desarrollo financiero, y los derechos humanos, y en 2008 publicó su libro de memorias aclamado por la crítica, "este niño será grande".
Ellen Johnson Sirleaf es una orgullosa madre de 4 y abuela de 11.
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Leymah Gbowee
Residencia: Liberia
Leymah Gbowee considera su Nobel "para las mujeres africanas"
La liberiana Leymah Gbowee consideró el viernes que el premio Nobel de la Paz, que ella comparte este año con dos galardonadas más, "es para las mujeres africanas" y celebró que la distinción reconozca "el papel crucial de las mujeres para promover la paz" en el mundo.
En una entrevista telefónica con AFP mientras llegaba a Nueva York para presentar un libro, Gbowee, de 39 años, estimó que se trata de un Nobel "para las mujeres africanas".
"Es para las mujeres en general, pero particularmente para las mujeres en África", explicó feliz por este Nobel que comparte con su compatriota, la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, y la periodista yemení Tawakkul Karman.
Con 39 años, esta madre de seis niños juzgó que el premio es "un reconocimiento" de que las mujeres tienen ahora "algo que decir".
"Nadie más podrá minimizar nuestro papel de ahora en adelante. Pienso que el mundo ha reconocido el papel, la inteligencia y la contribución de las mujeres", añadió esta mujer que ha sido apodada como 'la guerrera de la paz', por haber sido el origen de un movimiento pacífico femenino que contribuyó a ponerle fin a la segunda guerra civil de Liberia en 2003.
Este Nobel "refuerza nuestro mensaje de que el papel de las mujeres para promover la paz y la seguridad en el mundo es crucial", sostuvo un poco más tarde en una iglesia de Harlem, en Nueva York, donde fue calurosamente aplaudida.
Allí habló de su fe, de su recorrido, y estimó que "no había hecho nada extraordinario".
"Jamás la violencia ha arreglado nada", insistió.
La ganadora del Nobel subrayó que el galardón ha recompensado a tres mujeres que utilizaron sus medios no violentos para resolver un conflicto.
Unas horas antes, Gbowee se había dirigido a los estudiantes de la Universidad de Columbia, a quienes explicó su trayectoria, sus vivencias en los años de guerra, su ira y cómo siempre ha estado determinada a contar "su verdad".
Preguntada por el movimiento 'Occupy Wall Street' ('Ocupemos Wall Street'), recomendó a quienes se interesaron por su opinión al respecto que hay que ponerse objetivos y mantenerlos.
La llegada al poder de la presidenta liberiana, Elle Johnson Sirleaf, que luchará por conseguir un nuevo mandato la semana que viene, estuvo favorecido por el trabajo sobre el terreno de Leymah Gbowee, y ésta afirmó este viernes que sentía "mucho respeto" por Sirleaf.
Durante una jornada neoyorquina en la que fue encadenando intervenciones, Gbowee invitó igualmente a todo el mundo a ser mensajero de la paz "en su comunidad".
"No esperen a un Mandela, a un Gandhi, a un Martin Luther King, sino sean vuestro propio Mandela, Gandhi y vuestro propio Martin Kuther King", instó.
"Ustedes conocen sus propios problemas, sus motivos de inquietud, sus prioridades, y son los mejores situados para trabajar por su propia paz porque nadie lo hará mejor que ustedes", añadió.
Para la premiada, su galardón es también "un homenaje a Wangari Maathai", la primera mujer africana que fue premiada con el Nobel de la Paz, en 2004. Esta militante ecologista keniata, fallecida a final de septiembre de este año, luchaba contra la deforestación.
"Leymah Gbowee movilizó y organizó a las mujeres más allá de las líneas de división étnicas y religiosas para ponerle fin a una larga guerra en Liberia y asegurar la participación de las mujeres en las elecciones", señaló el presidente del comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland.
Comenzada en 2002, la iniciativa original de esta trabajadora social pretendía que las mujeres rechazaran a los hombres mientras continuaran las hostilidades en el país, lo que obligó al presidente Charles Taylor (1997-2003) a incluirlas en las negociaciones de paz antes de su caída.
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Tawakul Karman, la activista que plantó cara al presidente del Yemen
La yemení Tawakul Karman se alzó hoy con el Premio Nobel de la Paz por su activismo político, que durante años le llevó a defender los derechos humanos en su país hasta convertirse ahora en un icono de la oposición contra el régimen.
Desde su tienda de campaña en la plaza de Al Taguir (Cambio) en Saná, a Karman no le sobra tiempo en su protesta diaria contra el presidente del Yemen, Ali Abdalá Saleh, ya que no deja de contestar las llamadas telefónicas, y saludar a los transeúntes y jefes tribales que se le acercan.
Antes de que la oposición a Saleh iniciase la revuelta en la que el Yemen se halla inmerso desde el pasado 29 de enero, esta mujer nacida en 1979 ya era conocida por organizar manifestaciones y acampadas contra el gobierno desde 2007.
Casada y con tres hijos, Karman coordina el llamado Consejo de los Jóvenes de la Revolución Árabe y es presidenta de la organización "Mujeres periodistas sin cadenas", que creó en 2005.
"Soy una ciudadana del mundo, la tierra es mi patria y la humanidad es mi nación", escribe Karman en el perfil de su página de Facebook, que utiliza, al igual que otros sitios web, para difundir su lucha por las libertades y los derechos.
Cabeza visible del movimiento opositor, fue arrestada incluso antes de que estallaran las protestas, el pasado 24 de enero, pero poco después fue liberada y en seguida volvió a la carga contra el régimen.
Tanto es así que el 29 de enero ya participó en una nueva manifestación, impulsó "el Día de la Rabia" del 3 de febrero, similar a los que habían inspirado las revueltas árabes en Egipto y Túnez, y el 17 de marzo volvió a ser detenida.
Como si de una premonición se tratara, sus artículos publicados en 2006 y 2007 ya anunciaban el estallido revolucionario en el Yemen, lo que le costó la cárcel.
Actualmente son reeditados por los diarios partidarios de la revolución y leídos por unos ciudadanos que claman "Saleh, vete a casa".
Karman, que se define ideológicamente como moderada, pertenece al Partido de Reforma Islámica (Al Islah), brazo político del grupo conservador Hermanos Musulmanes y principal fuerza política opositora.
La activista viste el tradicional velo islámico o "hiyab" en vez del "niqab" que cubre todo el cuerpo de las musulmanas y que es muy habitual en este país profundamente conservador.
Lo hace para compatibilizarlo con su trabajo de activista social, a pesar de las críticas de los islamistas radicales.
Su vocación de periodista ya le puso en 2007 en contra de las autoridades, que se negaron a concederle una licencia de radio y prensa para su organización feminista y no tardó en recibir amenazas de muerte por teléfono.
Hasta ahora, Karman era más conocida en el interior del Yemen que en el exterior, a pesar de que en marzo de 2010 fue galardonada en Nueva York con el Premio Internacional de Mujeres con Valentía.
Periodista, activista, luchadora y madre, esta yemení obtiene ahora la máxima distinción mundial en el terreno de la paz en un momento en que la situación en el Yemen parece derivar hacia una conflicto armado.
Ella, mientras tanto, sigue confiando en la revolución pacífica.







